El Valle del Loira, que está inscrito en el Patrimonio Mundial de la Unesco, es una de las zonas más turísticas de Francia, tanto para el turista nacional como el internacional. 

Lo más famoso de esta región (o regiones, administrativamente hablando) son, por supuesto, sus castillos, o más bien châteaus, pues no son castillos en sí tal y cómo los imaginamos, porque sí que hay fortalezas inexpugnables pero también grandes palacios con jardines, lugares de descanso y recreación para la nobleza y la burguesía. En esta guía descubrirás cómo visitar los castillos del Loira en tren y autobús.

Cómo visitar los castillos del Loira

Lo normal para recorrer la zona, ya que hay muchísimos castillos (algunas fuentes citan hasta 200) es moverse en coche, bien en el propio o bien alquilando uno o en autocaravana o la bicicleta para los más deportistas ya que hay senderos ciclistas que recorren el valle, pero nosotros, por temas de medioambiente (y de bebercio, vaya, pues es una región donde las denominaciones de origen de vino son casi tantas como sus castillos) decidimos prepararlo en transporte público, principalmente en tren. Obviamente tuvimos que hacer una criba, pues no a todos los lugares llega el tren o el bus, pero sí que pudimos comprobar que los más importantes están cerca de estaciones de tren o pasa un autobús por la puerta. Lo malo que tiene esto, es que debes adaptarte a un horario y cumplirlo a rajatabla (a no ser que vayas con tiempo de sobra para ver todo lo que quieras ver). Y lo bueno es que de precio, sale más económico, sobre todo si no has tenido bastante tiempo de antelación para reservar un coche a buen precio.

Así que ya sea porque no tienes coche o no quieres conducir por el motivo que sea (en el Valle del Loira además de 200 castillos hay 87 denominaciones de vino, entre vinos de calidad y vino del país) o porque prefieres usar el transporte público que es más verde o te sale más barato, ésta guía puede resultarte de utilidad. Empezamos nuestro viaje en Nantes, que era donde decidimos empezar por temas de vuelos, y después de ver la ciudad, nos desplazamos en tren hasta Tours donde montamos campamento base y dividimos los 9 días que nos quedaban de viaje  para visitar un castillo o pueblo por la mañana y otro por la tarde, cuadrando bien los horarios del tren y del bus, visitando en el mismo día ciudades y castillos en la misma línea de tren o autobús. 

El transporte

Claro que para que salga realmente rentable, hay que comprar uno o varios abonos de transporte para viajar por la región. En esta guía se pisan dos regiones, Centre-Val de Loire, que es donde se encuentran la mayoría de los châteaus que visitamos, y la región Pays de Loire, donde está Nantes. Existe la modalidad de 2 o 3 días de viaje por la región y de 2 o 3 días para viajar por la región y desde/hacia Île de France, donde se encuentra París, es decir, hay un bono para descubrir los castillos del Loira iniciando el trayecto desde París o acabándolo en París. Además, al comprar estos abonos, también hay descuentos en algunos de los monumentos de la región. 

El viaje

Nosotros volamos hasta Nantes para empezar nuestro trayecto por los castillos del Loira en tren y autobús y después de un par de días allí viendo la ciudad, nos trasladamos a Tours, que es un buen punto desde el que poder tomar un tren hacia los destinos que seleccionamos. Desde Tours dividimos las visitas en varios días, siempre intentando que los palacios y pueblos que íbamos a visitar se encontrasen en la misma línea de tren o el mismo autobús nos llevase a varios sitios. 

El itinerario

Finalmente pasamos dos días (y 2 días más a costa de la compañía aérea que nos canceló el vuelo) en París, ciudad que ya habíamos visitado y de la que podéis encontrar otra entrada, pues como bien dijo (supuestamente) Enrique IV: París bien vale una guía (o algo parecido).

Nantes

Nantes fue nuestro punto de entrada al Valle del Loira. Si aterrizas en su aeropuerto, como hicimos nosotros, hay autobuses que salen cada 20 minutos en dirección a la ciudad, y para darte la bienvenida y que te acostumbres a los precios en Francia, te soplan 9€ por el trayecto.

Situada relativamente cerca del océano, es una metrópoli moderna y que respira arte contemporáneo. Cada verano celebran su Voyage a Nantes, donde se instalan obras de diferentes artistas por toda la ciudad, y que ya de por sí tiene algunas instalaciones permanentes de otras ediciones anteriores.

Existe incluso un itinerario marcado por una línea verde que te va llevando de un punto de interés de la ciudad u obra de arte, a otro, partiendo desde diversos lugares. Y además una guía que señala todas las obras que hay a orillas del Loira (o de La Loire, como allí lo llaman) desde la misma ciudad hasta el estuario del río en la costa atlántica francesa.

Es una de esas ciudades en las que puedes comprar el típico pase turístico que te acceso gratuito a alguno monumentos y al transporte público, por lo que si vas a ver muchas cosas y usar mucho el tranvía y el bus (no el del aeropuerto), puede ser rentable. Nosotros la adquirimos, comprándola por internet y la recogimos en la oficina de turismo, ya que hacen un 10% de descuento, y así nos ahorramos unos pocos euros, cosa que puede ser de agradecer cuando quieras tomarte una copa de Muscadet, vino típico de la zona de Nantes y veas los precios de las copas.

Castillo de los Duques de Bretaña

La verdad es que el interior es un poco decepcionante. En él se encuentra el Museo de Historia de Nantes, aunque se echa en falta a nuestro parecer, que se hable más de los Duques de Bretaña. El castillo en sí es singular, ya que el lado que da hacia la ciudad, tiene un foso y es fortificado con varias torres defensivas, mientras que por el interior la arquitectura es la de un palacio del siglo XV de piedra y estilo gótico flamígero.

Máquinas de la Isla

Posiblemente la atracción más singular de la ciudad. Se trata de unos talleres donde un grupo de artistas crea máquinas que se mueven, como por ejemplo un gran dragón que fue diseñado para festejar el cincuentenario de las relaciones entre Francia y China. Incluye tres atracciones, que son la Galería de las Máquinas, el Carrusel de los Mundos Marinos y el Gran Elefante.

En la Galería puedes ver cómo funcionan las máquinas que estos creadores idean y diseñan en los talleres. El movimiento de las mismas es bastante menos espectacular, con un movimiento no muy fluido (también es verdad que quizá en manos expertas puedan sacarles más rendimiento, ya que cuando estuvimos allí los que las manejaban eran personas jóvenes incluso algún niño). Puedes ver una oruga, una gran araña mecánica, un pájaro que vuela sobre el público y algún otro bichejo más pequeño.

El Carrusel de los Mundos Marinos es eso, un carrusel de varios pisos que se puede visitar simplemente para ver los elementos que dan vueltas o subirse en ellos, que en este caso no son los típicos caballos, sino criaturas marinas, surgidas un poco de la inspiración de la obra de Julio Verne.

Y el Gran Elefante es lo más chulo, pues puedes subirte en este gran paquidermo de un piso de altura que te pasea por la isla mientras camina echando agua tanto a los curiosos que se acercan a mirar como a la gente que va montada sobre su lomo. Eso sí, las plazas vuelan.

Tampoco te pierdas

Pasaje Pommeraye: una galería comercial del siglo XIX cubierta, en varias alturas, un bonito lugar arquitectónico.

Place Royale: una bonita plaza con una fuente en el centro de la misma, lugar de encuentro y con restaurantes, heladerías y tiendas.

Place Graslin: donde se encuentran el edificio neoclásico de la Ópera del mismo nombre y La Cigale, un restaurante Art Nouveau al que merece la pena echarle un vistazo a su comedor interior, donde se han rodado incluso escenas de alguna película.

Catedral de Saint-Pierre y Saint-Paul, de estilo gótico flamígero y donde lo más destacable son las tumbas de Francisco II y Margarita de Foix.

Le Lieu Unique, la antigua fábrica de galletas LU, convertida hoy en día en teatro, sala de exposiciones, bar y restaurante y hasta un "hammam". Por desgracia cuando fuimos no había espectáculos, ni la exposición existente nos llamó la atención ni había posibilidad de realizar una visita guiada al interior, por lo que sólo vimos su exterior.

Y si te da tiempo

Arte contemporáneo en la isla; el bar de la Torre Bretaña, Le Nid, con una cabeza gigante de cigüeña, asientos con forma de huevo y vistas panorámicas; Museo de las Artes con pintura europea desde el siglo XIII; Museo de Julio Verne; Jardín de las Plantas, un jardín botánico; realizar un crucero por el río Erdre; cruzar a Trentemoult, antiguo pueblo de pescadores frente a la isla, para disfrutar del atardecer.

Dónde comer

Tours

La bonita ciudad de Tours fue capital de Francia durante todo un siglo. Su centro histórico, aunque pequeño, es digno de visitar, con casas medievales, la catedral y, como no, un château. En la región de Tours, también hay gran variedad de vinos. Y este fue nuestro campamento base desde donde realizamos las visitas a los castillos del Loira en tren y autobús, gracias a que es un gran nudo ferroviario en la región. Nosotros nos alojamos en un aparthotel junto a la estación, buena opción para ahorrar dinero si compras la cena en las salidas, ya que una tabla de quesos comprada en una quesería y un vino siempre saldrá más barato que cenar fuera.

Catedral de Saint Gatien

Construida entre los siglos XII y XVI, es de estilo gótico erigida sobre el antiguo templo románico. Dentro se pueden admirar su vidrieras. Por ella se accede también al Claustro de la Psalette (declarado Monumento Nacional), donde se puede ver el paso del estilo renacentista al gótico y donde se realizan exposiciones temporales.

Catedral de Tours desde el claustro

Place Pomerau

Es la plaza más pintoresca de la ciudad, rodeada de edificios medievales y toda llena de bares con terraza.

Tampoco te pierdas

Basílica de Saint Martin: construida sobre la cripta de la antigua basílica del mismo nombre.

Torre Carlomagno: la única torre que queda de la antigua basílica de Saint Martin.

Museo de Bellas Artes:  con una colección importante de pintura francesa del siglo XVII al XX y muebles y elementos decorativos, es de destacar su jardín francés, con un gran cedro del Líbano.

Place du Grand Marché: otra plaza del centro de la ciudad. Entre esta y la de Pomerau hay varias calles con un montón de bares y restaurantes.

Y si te da tiempo

Exposiciones en el Hotel Gouin, la básilica de Saint Julien, el palacio de congresos Le Vinci de Jean Nouvel, el château donde también se realizan exposiciones temporales, observar por fuera el bonito edificio del Hotel de Ville.

Dónde comer

Angers

Tomando el tren desde Tours, nos dirigimos a Angers, que es considerada la puerta de entrada al Valle del Loira aunque, como hemos visto, hasta Nantes y el estuario se pueden ver castillos.

Château de Angers

Se empezó a construir en el siglo XIII y tiene unas grandes murallas rodeadas por un foso que servían de defensa. En el interior encontrarás jardines y un pequeño palacio y un edificio moderno en el que puedes admirar el gran tapiz medieval del Apocalipsis, de finales del siglo XIV, de 130m de largo y del que se conservan actualmente 101.

Catedral de Saint-Maurice

Se empezó a construir en el siglo XI pero destaca por ser el primer edificio de Angers con elementos góticos y un conjunto de vidrieras de los siglos XII al XIV

Maison D'Adam

Una casa con singular arquitectura del siglo XVI, donde se pueden admirar en su fachada diversas esculturas de madera.

Para completar

Visitar la colegiata de Saint-Martin para admirar la arquitectura caloringia, ver las esculturas de David d'Angers en la restaurada abadía de todos los santos, cerca de la torre de Saint-Aubin, pasear por las salas del Museo de Bellas Artes.

Saumur

Tomando de nuevo el tren en dirección a Tours, a mitad de camino entre nuestro campamento base y Angers encontramos el pueblo de Saumur.

Desde la estación de tren hasta el castillo hay un tramo de una media hora andando, por el que se cruzan dos puentes sobre el Loira antes de alcanzar el núcleo histórico, que atravesaremos entre calles con encanto hasta subir al castillo, desde donde hay unas grandes vistas, ya que se encuentra en alto.

Dentro del Château se encuentra el museo municipal y unas salas dedicadas a la caballería, por lo que no consideramos interesante visitar su interior.

Aunque sí que estuvimos paseando por sus exteriores y por el pueblo y encontramos una quesería con una gran variedad para llevarnos al aparthotel y hacernos una tabla de quesos.

Château de Azay-Le-Rideau

A poco más de 20 minutos de Tours, el castillo de Azay-le-Rideau, declarado monumento histórico es uno de los que no hay que perderse en un viaje visitando los castillos del Lpoira en tren y autobús.

De arquitectura renacentista francesa, construido en el siglo XVI, se erige sobre un isla en el río Indre. Restaurado en 2017, el interior está amueblado, destacando su salón y comedor y las cocinas. En el exterior hay unos jardines que son poco llamativos. Además es uno de los 7 castillos del Loira que no puedes perderte.

Chinon

Continuando camino llegamos a la ciudad de Chinon, una pequeña población a orillas del río Vienne, que tiene una gran fortaleza. A nosotros no nos recomendaron visitarla por dentro e investigando por internet, era más la gente que no la recomendaba que la que sí lo hacía, así que nos dedicamos a pasear por el centro del pueblo. No obstante, te dejo en enlace a la web oficial por si quieres planear su visita.

Aparte del paseo entre las calles medievales, se pueden visitar unas bodegas que hay en cuevas bajo el castillo y un poco alejada del centro, una pequeña capilla con un fresco reseñable. En La Cave Voltaire puedes, aparte de tomarte allí alguna copa de vino o cerveza, comprar bebida para llevarte al aparthotel.

Château de Cheverny

Antes de comenzar este apartado, hay que hacer un inciso. Para visitar este castillo y el de Chambord, se dos de los más bonitos de esta guía de los castillos del Loira en tren y autobús, hay que planear bien el viaje. El autobús sale desde Blois, cuesta 6 euros ida y vuelta, y puedes subir y bajar todo lo que quieras. En la ciudad puedes cogerlo cerca del castillo o en la misma estación de tren. En el mismo día, si te planificas bien, puedes ver primero Cheverny y después Chambord.

Comenzando con el château de Cheverny es famoso porque aparece en los comics de Tintín, por lo que hay una exposición de estos famosos tebeos. En el exterior hay un gran jardín inglés, y un recinto donde tienen muchos perros de caza, a los que a determinadas horas les dan de comer para que el público lo vea. También hay unos pequeños jardines de estilo francés y un huerto. En el interior podemos admirar varias estancias bien amuebladas; de hecho presumen de ser el castillo mejor amueblado de todo el Loira. Es uno de los castillos imprescindibles, a nuestro parecer.

Château de Chambord

El château de Chambord es posiblemente la imagen más reconocible de esta ruta. Rodeado de bosques, no encontrarás en todo el Loira un castillo más grande, con más de 400 habitaciones. Construido por el rey Francisco I, con un edificio cuadrado central y cuatro torres unidas mediante pasillos, destaca una gran escalera central de doble revolución, que se encuentra en los descansillos de la misma, por lo que dos personas pueden subir cada una por un lado viéndose por pequeñas aberturas para terminar encontrándose en el piso superior. En el interior encontramos algunas estancias amuebladas y otras salas de exposiciones, pero desmerece un poco la visita que no hay un orden concreto de visita y que la gente pulule a su libre albedrío por el castillo. Desde sus terrazas hay vistas a todo el dominio.

La mejor zona para tomar fotos es la parte que da al río, donde delante de la fachada hay unos jardines, pero sin duda la foto más conocida es aquella en la que se ve el río y el reflejo del castillo en el mismo. Es otro de los 7 castillos del Loira que no puedes perderte.

Blois

Blois además de ser el punto de partida del día en autobús, tiene también un castillo, en cuyo interior destaca una escalera renacentista, similar a las que se ven Chambord. La ciudad se reparte en varias colinas y también tiene una catedral de estilo gótico, pero lo que más les gusta promocionar aparte del castillo, es la Maison de la Magie, la casa de la magia, que fue construida en el siglo XIX, que está en la misma plaza y que ahora acoge un museo dedicado a Robert Houdini, famoso mago francés del que el otro Houdini tomó el nombre. Dentro, obviamente, encontrarás una exposición relacionada con la magia.

Château de Villandry

Para visitar el castillo de Villandry desde Tours hay que tomar el autobús. Necesitarás una tarjeta de transporte urbano, que te venden en el propio bus y te cargan el importe que necesitas para ir y volver de allí. Hay que hacer algún transbordo, pero merece la pena echar la mañana o la tarde visitando este castillo.

Comprado y restaurado cuando iba a ser demolido por abandono por un español, es conocido por sus bonitos jardines, posiblemente los más ornamentados de todos. En el interior hay mobiliario y una exposición de cuadros, incluso una sala con un techo artesonado que este señor rescató de un edificio derruido en España.

Los jardines se dividen en varios niveles, con jardines ornamentales, estanques y un huerto decorativo. Se pueden visitar sólo estos o también el castillo.

La visita puede llevarse a cabo por la mañana, y visitar otro lugar por la tarde. Nosotros decidimos descansar un poco de castillos y pasar la tarde en Tours, paseando y bebiendo vino, aunque se puede aprovechar para visitar algún otro lugar.

Château de Chaumont-sur-Loire

El de Chaumont-sur-Loire es otro de los incluidos en esta guía de castillos del Loira en tren y autobús. Eso sí, desde la estación de tren se tarda un ratito en llegar andando hasta el castillo. El interior está bien amueblado, pero lo que destacan también aquí son los jardines, muchos temáticos de distintas partes del mundo. Incluso en verano hacen un concurso de jardines en el que diversos paisajistas dan su visión particular de cómo debería ser un jardín. Lo peor de este castillo es, sin duda, su precio, el más elevado de todos, a no ser que vayas en temporada baja.

Amboise

Este mismo día visitamos la ciudad de Amboise, aprovechando que está en la misma vía que Chaumont, y que tiene dos châteaus. Aquí murió Leonardo Da Vinci y es el último lugar donde tuvo su estudio durante el tiempo que estuvo viviendo en Francia, cuya reconstrucción se puede visitar en el château de Clos Lucé, con una exposición temática de la vida del genio italiano. Nosotros no lo visitamos, pues la entrada era cara (15€, aunque te ahorras 4 con el bono del tren) y tampoco lo consideramos esencial en nuestra ruta. Para más información puedes visitar el enlace en la página oficial.

El que sí visitamos fue el castillo real, uno de los 7 castillos del Loira que no puedes perderte, en el que se encuentra la tumba de Leonardo en una pequeña capilla en el patio de armas de la fortaleza. El interior está bien conservado y amueblado, no tiene extensos jardines pero hay grandes vistas panorámicas al encontrarse en alto.

A mitad de camino entre la estación de tren y el casco histórico, se encuentra Le Shaker, un bar con geniales cócteles y helados buenísimos para tomarte en una calle sobre el río con vistas de la ciudad y el castillo real.

Orleans

Aunque Juana de Arco es una figura destacada en toda esta zona, la ciudad de Orleans tiene gran apego a este personaje histórico ya que la salvó del asedio del ejército inglés. Este fue el único día que no nos acompañó el tiempo.

Catedral de Orleans

De estilo gótico alberga unos vitrales en los que Juana de Arco está representada.

Hôtel Groslot

De esta mansión construida en el siglo XVI y ahora parte del ayuntamiento, se pueden visitar algunas estancias con muebles originales y unos interiores bien adornados.

Para completar

Visitar la recreación de la casa de Juana de Arco, pasear por el centro histórico de la ciudad viendo casas medievales o junto al río o visitar el museo de bellas artes y comer en L'art en burger una sabrosa hamburguesa.

Château de Chenonceau

En nuestro último día por el Loira, antes de viajar a París, visitamos el castillo de Chenonceau y la ciudad fortaleza de Loches, que al estar situadas en distintas vías, nos obligó a volver a Tours para ir en dirección a esta ciudad.

Chenonceau, en el pueblo de Chenonceaux, es otro de los imprescindibles. El denominado castillo de las damas, por las especiales ocupantes que tuvo, está construido sobre el mismo río Cher y atravesándolo se puede cruzar de una orilla a otra. En su interior todas las estancias están amuebladas y en su exterior hay diversos jardines, cada uno asociado a una de las mujeres que allí habitaron. Junto a Chambord, es el castillo más visitado de toda la zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Loches

La Ciudad Real de Loches se denomina así porque la parte amurallada donde se encontraba el castillo está ocupada ahora por viviendas, por lo que los principales edificios del castillo, como la torre del homenaje y el palacio se encuentran separados por el entramado urbano. Nosotros no llegamos a entrar a ningún lugar, sólo paseamos por sus calles empedradas y disfrutamos de una copa de vino en una terraza.

El mapa

Y este fue nuestro periplo en verano por el valle del Loira, realizado en transporte público, visitando varios de los más importantes castillos y pintorescos pueblos e históricas ciudades. Estamos encantados de haber podido realizar este viaje, y por eso hemos querido hacer esta «escueta» guía con los detalles que consideramos más importantes del mismo, pues si metiésemos más información sería muy pesada. Como siempre, los comentarios están abiertos y puedes compartir y utilizar esta guía para planificar un futuro viaje o sacar información. Hasta la próxima.

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